El periodista Luis Alberto Cano analizó la particular dinámica de la temporada, marcada por una fuerte afluencia durante los fines de semana y la flexibilidad en los precios de los alquileres. Según el cronista, la ciudad balnearia logra sostener el movimiento gracias al pragmatismo de los prestadores y a un cambio definitivo en los hábitos de veraneo de los argentinos.
El periodista bahiense, Luis Alberto Cano, analizó el comportamiento de la temporada en la ciudad balnearia de Monte Hermoso. Destacó que, a pesar de la crisis económica, el destino logra sostenerse gracias a la flexibilidad de los prestadores y a una marcada tendencia de escapadas cortas.
La temporada de verano en Monte Hermoso muestra una dinámica particular este 2026, marcada por una fuerte brecha entre el movimiento de los días de descanso y el ritmo de la semana laboral. Según observó el periodista local Luis Alberto Cano, esta dualidad es la característica principal del enero actual: «La sensación que uno tiene es viernes, sábado y domingo, y otra cosa es a partir del lunes. También lo dicen los comerciantes con los que hablo», señaló, describiendo un escenario de gran afluencia intermitente.
A pesar del contexto nacional de retracción económica, Cano percibe que la ciudad logra mantenerse a flote mejor que otros destinos. «Cuando hay marea baja, te das cuenta del movimiento real en la playa», graficó el periodista, agregando que, desde la mirada de las autoridades municipales, Monte Hermoso no estaría sufriendo las consecuencias de la crisis de manera tan drástica. Este fenómeno se explicaría, en parte, por una actitud pragmática del sector privado frente a la caída del consumo.
En cuanto a los valores de la temporada, Cano subrayó que no se han registrado aumentos desmedidos en el rubro de alojamiento, priorizando la ocupación por sobre la rentabilidad máxima. «La gente prefiere tener algún ingreso y tener el lugar más o menos ocupado, aunque sea por tres o cuatro días», explicó. En este sentido, el periodista sentenció que la fisonomía del veraneo tradicional ha cambiado definitivamente: «Hace rato que se terminó lo de irse de vacaciones 15 días o un mes; ahora el ritmo es otro».



































































