La denuncia de los trabajadores del Casino de Sierra de la Ventana pone el foco en el abandono edilicio y la incertidumbre laboral. Pese a ser un motor turístico desde 2011, la falta de interesados en las licitaciones —donde cualquier empresa puede participar pero ninguna parece dispuesta a invertir— mantiene el edificio entre parches y filtraciones.
Jesica es empleada del Casino de Sierra de la Ventana, esta mañana denunció en FM Reflejos graves deficiencias edilicias que afectan la seguridad de trabajadores y turistas. Aseguran que la loza del edificio presenta grietas profundas y que, ante cada lluvia, el agua acumulada obliga a cerrar las puertas durante días, afectando directamente los ingresos de las 60 familias que dependen de la actividad.
El Casino de Sierra de la Ventana, un punto clave para el turismo de la comarca desde su inauguración en 2011, atraviesa hoy una realidad que sus propios trabajadores califican como insostenible. Jesica Prette describió un panorama de abandono estructural donde las filtraciones de agua son la constante: «La situación en la que estamos es como en la foto, cada vez que llueve. Poniendo nylon, poniendo baldes, corriendo muebles. La situación es problemática porque hay una deficiencia edilicia importante, hay un problema en la loza y se llueve todo», sentenció.
Según relató la empleada, las soluciones aplicadas hasta el momento han sido meros «parches» que no resuelven el problema de fondo. «La loza tiene grandes grietas. Sobre eso siguen poniendo membrana, siguen pintando. Lamentablemente, todo lo que hacen no sirve. Sigue quedando el agua entre todas esas capas de membrana. El techo no tiene agua acumulada, pero caminas y se siente el agua acumulada en las capas. Entonces, deja de llover y tenemos que abrir a los siete días porque eso lo acumula y sigue goteando», detalló Prette sobre la precariedad de las reparaciones.
La problemática edilicia impacta de lleno en la economía de los 60 trabajadores del casino, quienes ven reducidos sus ingresos cada vez que la sala debe cerrar por seguridad. Prette explicó que, si bien perciben un sueldo fijo, una parte importante de su sustento depende de la caja de empleados y del beneficio de las máquinas, los cuales desaparecen ante la inactividad. «Somos 60 compañeros que vivimos del Casino, la situación es insostenible. El año pasado cerró en marzo y abrió a los tres meses y medio recién», recordó con preocupación.
Detrás del deterioro físico del edificio subyace un conflicto de responsabilidades entre el Instituto Provincial de Loterías y Casinos y la empresa dueña del hotel donde funciona la sala. «Queremos una licitación ya, necesitamos una solución, no parches, no se aguanta más la situación. A la empresa, parecería que mucho no le interesa», opinó Prette a título personal, agregando que «sería lo ideal que nos den una respuesta o por lo menos muestren interés con algo concreto».
Finalmente, la trabajadora hizo hincapié en el riesgo que corren tanto el personal como los apostadores. «Hay veces que nos sentimos inseguros en nuestro propio trabajo porque hay cosas que son peligrosas. Queremos que esta situación se solucione porque queremos trabajar y queremos trabajar en condiciones seguras», concluyó, advirtiendo que, bajo estas condiciones, resulta imposible invitar al turismo a disfrutar de las instalaciones.
































































