Sara Batelli, impulsora de la parquización en la rotonda de Sierra de la Ventana, recordó los inicios del proyecto cuando, junto a un grupo de vecinas, cargaban regaderas bajo el sol. Gracias a la instalación del riego moderno, el espacio luce hoy su mejor versión, sirviendo como ejemplo para que los frentistas de la Avenida San Martín se sumen al cuidado de las especies que embellecen el acceso a la localidad.
Lo que hoy es una postal colorida en el centro de Sierra de la Ventana comenzó como un proyecto a pulmón entre vecinas. «Sarita» recordó en FM Reflejos los inicios de la parquización, el trabajo con regaderas bajo el sol del verano y lanzó un pedido de colaboración a los frentistas de la Avenida San Martín para preservar las especies que hoy corren riesgo por la sequía.
El paisaje urbano de Sierra de la Ventana tiene rincones que cuentan historias de identidad y compromiso. Uno de ellos es la rotonda céntrica y los canteros de acceso, espacios que fueron transformados por la voluntad de un grupo de mujeres. Sara, una de las protagonistas de esta iniciativa, recordó cómo empezó a gestarse ese pulmón verde: «Ese lugar nació con la Agrupación Floral y empezamos a pensar en la posibilidad de traer piedras y tierras. En ese momento, se trajeron piedras del abra. Después se puso tierra, se pusieron plantitas y después lo regábamos y sacábamos yuyos con Karin».
Los comienzos estuvieron marcados por la autogestión y la solidaridad de la comunidad. Batelli relató que, en aquellos años, una ferretería local les donó una manguera perforada y, con la colaboración de un empleado municipal, lograron llevar el agua hasta el sector. Sin embargo, el mantenimiento durante los meses más calurosos era una tarea épica: «Íbamos todos los eneros y febreros a regar con regaderas, porque el agua no llegaba hasta ahí. Después fue instalado el riego».
El jardín, que fue diseñado por Marina True (otra de las vecinas impulsoras), fue pensado con especies resistentes y aromáticas que se adaptan al clima de la Comarca. Aunque Sara admite entre risas no ser «muy ducha con los nombres», destacó la presencia de lavandas, oñoteras, romero rastrero y una especie gris de flor celeste que aportan textura y color a la entrada de la localidad. Este trabajo de paisajismo no solo embelleció la rotonda, sino que recuperó un espacio histórico que hoy es orgullo de los residentes.
A pesar del éxito de la rotonda, la preocupación de Batelli se traslada hoy a otros sectores del acceso que muestran signos de deterioro. «Sobre la Av. San Martín, saliendo desde la YPF, hay muchas plantas secas por falta de riego», advirtió. Ante la dificultad de cubrir todas las zonas con el sistema municipal, la vecina apeló a la solidaridad de quienes viven o trabajan en esa arteria principal.
«Les pedimos a los frentistas que, aunque sea dos veces por semana, puedan tirar baldazos de agua. Ahora nos ayuda bastante la lluvia, pero yo no sé si se van a poder recuperar», lamentó Sara. El pedido busca involucrar a la comunidad en la preservación de una inversión estética y natural que define la primera impresión de quienes visitan la Comarca. «Estudiar vale la pena y cuidar nuestro entorno también», parece ser el mensaje implícito de quienes, con una regadera en mano, cambiaron la cara de Sierra de la Ventana.































































