Cuando el viento del sur golpea con furia las crestas de piedra, un sonido ancestral y escalofriante rompe el silencio del valle. No es solo aire entre las rocas; es el lamento de «La Bufada», un fenómeno que cautiva a turistas y lugareños, donde la geología y la magia se unen en un suspiro profundo que parece surgir del corazón mismo de la montaña.
Donde el misterio toma voz
Hay momentos en que la naturaleza decide dejar de ser un paisaje estático para convertirse en protagonista de un relato fantástico. En nuestras sierras, existe un rincón donde la tierra «respira». Se lo conoce como La Bufada, un orificio natural en la piedra que, bajo condiciones atmosféricas específicas, expulsa una corriente de aire con una potencia tal que genera un silbido vibrante, un aullido que resuena como un grito del inframundo.
Dice la leyenda que no es una simple cuestión de presiones atmosféricas. Los antiguos contaban que la montaña es un gigante dormido y que este sonido es su aliento inquieto, un recordatorio de la fuerza indomable que se oculta bajo nuestros pies.
Una experiencia para los sentidos
Llegar a este punto no es solo un desafío físico, sino un encuentro con lo sagrado. Quienes se han acercado describen una sensación de vértigo y maravilla:
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El Sonido: Una melodía ronca que cambia de intensidad según el estado de ánimo del viento.
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La Fuerza: La presión del aire es capaz de despeinar el alma y hacer sentir al hombre su propia pequeñez ante lo elemental.
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El Paisaje: Enmarcado en la inmensidad de nuestras rocas milenarias, el lugar parece protegido por un velo de encanto que solo se levanta para aquellos que saben escuchar.
Invitación al mito
En esta temporada de verano, donde el sol y el viento juegan entre las cumbres, invitamos a viajeros y curiosos a descubrir este secreto a viva voz. No es solo una excursión; es un rito de paso para todo aquel que quiera conectar con la cara más salvaje y mística de la Comarca.
Vengan y escuchen. La montaña tiene algo que decirles. La Bufada los espera para contarles su historia.
Crónica del Viento: Los Pioneros de «La Bufada»
Aunque el fenómeno ha existido desde que el viento y la piedra coexisten en las Sierras de la Ventana, su registro formal y su mitificación han pasado por varias etapas:
1. Los Rastros de los Pueblos Originarios Si bien no existen documentos escritos de las naciones Tehuelche y Araucana sobre este punto específico, la tradición oral sugiere que los nativos consideraban a estos cerros como lugares de gran carga espiritual. Para ellos, los sonidos que emanaban de las grietas no eran caprichos del aire, sino la «Voz de la Montaña». Se cree que evitaban estos sitios durante las grandes tormentas por respeto al «aliento» de la tierra.
2. La Exploración Científica (Fines del Siglo XIX) Los primeros registros «modernos» coinciden con las expediciones de naturalistas y geógrafos que llegaron a la región para relevar el sistema de Ventania. Figuras como Francisco Pascasio Moreno (Perito Moreno) o el naturalista sueco Dr. Otto Nordenskjöld, en sus recorridos geológicos, comenzaron a notar la particularidad de la erosión en las areniscas y ortocuarcitas. Si bien se enfocaban en la estratigrafía, sus diarios mencionaban las «curiosidades acústicas» producidas por la erosión eólica en las alturas.
3. La Época Dorada del Ex Club Hotel (1911-1920) El registro más «pintoresco» de La Bufada surgió con la llegada del turismo europeo a principios del siglo XX. Los visitantes del Ex Club Hotel de la Ventana realizaban excursiones a caballo hacia los cerros más altos. Fue en este periodo donde los guías locales —muchos de ellos inmigrantes que trabajaban en el hotel— bautizaron informalmente el fenómeno. Al escuchar el potente soplido que expulsaba la roca al ser golpeada por el viento sudeste, exclamaban: «¡Escuchen cómo bufa la montaña!», término que derivó en el nombre actual.
4. El Misticismo de los años 70 Hacia la década de 1970, con el auge del montañismo local y grupos de exploradores regionales, la leyenda se consolidó. Se empezaron a documentar las condiciones exactas para oírla: un viento sur/sudeste sostenido de más de 30 km/h. En esta época, los relatos pasaron de lo geológico a lo esotérico, describiendo a La Bufada como un «portal» sonoro.
¿Por qué sucede? (El dato técnico)
Científicamente, se trata de un efecto Venturi natural. El viento es captado por una gran grieta o cavidad en la ladera expuesta y forzado a salir por un orificio mucho más pequeño en la parte superior o lateral. Al aumentar la velocidad del aire por el estrechamiento, se genera esa vibración sonora tan característica que parece un suspiro o un rugido humano.

































































