Cada 20 de febrero, la ONU impulsa una jornada global para reflexionar sobre las barreras que impiden el desarrollo de las comunidades. En un contexto de desafíos económicos, la igualdad de oportunidades se consolida como el único camino hacia una paz duradera.
Este 20 de febrero, la comunidad internacional celebra el Día Mundial de la Justicia Social, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007 para recordar que el progreso social y económico no pueden separarse de la justicia y el respeto a los derechos humanos.
La justicia social no es solo un concepto ético; es el cimiento sobre el cual se construyen sociedades estables. Según el espíritu de la ONU, este día busca visibilizar la necesidad de erradicar la pobreza, promover el empleo pleno y el trabajo decente, y garantizar la igualdad de género y el bienestar social para todos.
¿Por qué celebramos este día?
La importancia de esta efeméride radica en la lucha contra los grandes desafíos globales que persisten en la actualidad:
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Igualdad de Oportunidades: El acceso equitativo a la educación, la salud y la tecnología sigue siendo la principal brecha entre el desarrollo y la marginación.
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Trabajo Decente: En un mundo laboral en constante transformación por la IA y la automatización, garantizar derechos laborales básicos es una prioridad de justicia social.
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Sustentabilidad y Clima: La justicia social hoy también es «justicia ambiental», protegiendo a las comunidades más vulnerables de los efectos del cambio climático.
El lema de 2026: «Cerrar brechas, construir alianzas»
Para este año, el enfoque global está puesto en la cooperación multilateral. La ONU subraya que ningún país puede alcanzar la justicia social de forma aislada. En Argentina, y particularmente en nuestra región, este día cobra relevancia al analizar cómo las políticas locales impactan en la integración de los sectores más postergados y en la creación de redes de contención social.
«La justicia social hace que las sociedades y las economías funcionen mejor y reduce la pobreza, las desigualdades y las tensiones sociales». — Mensaje de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Un compromiso diario
Más allá de las declaraciones oficiales, la justicia social se ejerce en el territorio: en las escuelas, en los centros de salud y en cada mesa de negociación donde se defiende la dignidad del trabajador. El objetivo final es simple pero ambicioso: que el lugar donde alguien nace no determine sus posibilidades de éxito y felicidad en la vida.































































