A 50 años del último golpe militar en Argentina, la memoria de las violaciones a los derechos humanos sigue siendo un pilar fundamental para construir una sociedad más justa.
En ese contexto, la guerra de Malvinas expone otra cara del mismo período: jóvenes de apenas 18 años fueron enviados a combatir sin la preparación ni el equipamiento adecuados, enfrentando el hambre, el frío y el abandono. Muchos de ellos, además, fueron torturados y hambreados por los mismos mandos militares responsables del terrorismo de Estado.
Recordar estas historias no solo honra a los ex combatientes, sino que refuerza el compromiso colectivo con la defensa de los derechos humanos y la dignidad, reafirmando que la paz es el único camino para construir una sociedad realmente justa y libre.
¡Las Malvinas son Argentinas!


































































