Cada 4 de febrero, la comunidad celebra el Día del Guardavidas, una fecha dedicada a reconocer la labor fundamental de aquellos profesionales que velan por la seguridad de los bañistas en playas, ríos, lagunas y natatorios de todo el país.
Este día no es solo una celebración de su destreza física y técnica, sino un recordatorio de su vocación de servicio y la rapidez de respuesta ante situaciones críticas. En una región como la nuestra, donde los espejos de agua son puntos de encuentro clave para el turismo y la recreación, la presencia de los guardavidas garantiza la tranquilidad de las familias.
Un compromiso con la vida
La labor del guardavidas va mucho más allá del rescate en el agua. Su trabajo diario incluye:
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Prevención y vigilancia: Identificación de zonas de riesgo y corrientes peligrosas.
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Primeros auxilios: Asistencia inmediata ante accidentes o emergencias médicas en la costa.
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Educación ambiental: Concientización a los visitantes sobre el cuidado del entorno natural.
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Asistencia social: Ayuda en la búsqueda de personas extraviadas y orientación general al turista.
Por qué se celebra hoy
La fecha conmemora el fallecimiento de Guillermo Volpe en 1958, el primer guardavidas que perdió la vida durante un rescate en Playa Grande, Mar del Plata. Su sacrificio marcó un antes y un después en la profesión, impulsando la unión del gremio y la mejora de las condiciones de seguridad en las costas argentinas.
El 4 de febrero de 1978, Guillermo Volpe perdía la vida al intentar rescatar a un adolescente que se ahogaba en Mar del Plata. Un año después, sus colegas instituyeron la fecha como homenaje, y una década más tarde se estableció oficialmente el Día del Profesional del Rescate Acuático.
El trágico episodio tuvo lugar en Playa Grande, cerca del Instituto de Biología Marina, cuando el guardavidas de 22 años se adentró en el océano junto a seis colegas al advertir que el bañista estaba en peligro.
Lo que nadie imaginaba era lo que ocurriría minutos más tarde: sus compañeros salieron a la orilla junto al chico sano y salvo, pero Volpe no regresó y su cuerpo fue encontrado cuatro días más tarde por un grupo de pescadores. La autopsia determinó que había muerto de un infarto durante el rescate.
“Es inexplicable. Nadie recuerda que jamás un guardavidas haya sufrido un accidente durante un operativo y mucho menos que haya encontrado la muerte ”, reza la crónica que el diario local La Capital publicaba el 6 de febrero de 1978.
Desde la primera conmemoración, cada día 4 del segundo mes del año se hace un acto homenaje en el que se depositan ofrendas florales en el monolito instalado en el balneario en el que tuvo lugar el hecho y se realiza una competencia de natación que lleva su nombre.
Calle Guillermo Volpe
En febrero de 2021, Volpe tuvo otro homenaje: se rebautizó con su nombre la calle que une la avenida Patricio Peralta Ramos y Rodríguez Peña y el acceso a la Escollera Norte, frente a los balnearios de Playa Grande.
Previamente, el paseo llevaba el nombre de Celso Nicanor Gregorito Aldao, exmédico de la Marina de Guerra designado comisionado municipal durante el golpe de Estado de 1955.
En este día, saludamos especialmente a los guardavidas que desempeñan sus tareas en nuestra zona, destacando su profesionalismo y la serenidad necesaria para actuar en momentos de extrema tensión.

































































