El Ministerio de Salud de la Nación, a través de su último Boletín Epidemiológico Nacional (correspondiente a la semana del 28 de diciembre al 3 de enero), ha confirmado un aumento crítico en los casos de sífilis en todo el territorio argentino. Durante el ciclo 2025, se consolidó una tendencia que preocupa a la comunidad médica, superando ampliamente todos los registros históricos recientes.
De acuerdo con los datos oficiales, en el acumulado de las semanas epidemiológicas 1 a 53 de 2025, se confirmaron 46.613 casos en la población general. Esta cifra representa un salto alarmante frente a la mediana del período 2020-2024, que se situaba en 27.232 casos. El incremento real es de 19.381 contagios adicionales, lo que equivale a un aumento del 71% respecto al promedio de los últimos cinco años.
Preocupación por la transmisión vertical
El fenómeno también presenta cifras críticas en el grupo de personas embarazadas. El boletín reportó un acumulado de 11.261 casos confirmados en 2025, lo que significa un crecimiento del 15% en comparación con la mediana histórica de 9.821 casos registrados entre 2020 y 2024. Este dato es especialmente sensible para el sistema de salud debido al riesgo de transmisión al feto, que puede derivar en sífilis congénita.
Puntos fundamentales para la población:
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Detección temprana: La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) producida por la bacteria Treponema pallidum. Se detecta mediante un análisis de sangre (VDRL) o test rápidos, que son gratuitos en hospitales públicos.
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Tratamiento efectivo: La infección es curable con penicilina. Es fundamental que el tratamiento sea realizado por la persona diagnosticada y sus parejas sexuales para evitar la reinfección.
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Prevención: El uso del preservativo y el campo de látex en todas las relaciones sexuales (orales, vaginales y anales) sigue siendo el método más eficaz de prevención.
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Controles en el embarazo: Se recomienda realizar testeos en los tres trimestres de la gestación para proteger la salud del bebé.
Los especialistas advierten que, si bien las lesiones iniciales (como el chancro) pueden desaparecer solas, la infección permanece en el cuerpo y puede afectar órganos internos años después si no se trata adecuadamente.



































































