La especialista y directora de la Diplomatura en Trastornos del Lenguaje Infantil de la Universidad Austral brindó precisiones sobre esta afección, sus implicancias en el rendimiento académico y el drástico incremento de demoras del habla por la falta de interacción con los adultos.
En el marco del Día Internacional del Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL), la doctora María Verónica Maggio, destacada referente y directora de la Diplomatura en Trastornos del Lenguaje Infantil de la Universidad Austral, mantuvo una entrevista exclusiva desde Santiago de Chile con la emisora FM Reflejos, en el programa Un mate y un café.
Durante el diálogo, la especialista expuso un panorama preocupante sobre el alcance de esta problemática en la niñez, destacando que el TDL es la dificultad de desarrollo más frecuente en la infancia. Según precisó, la prevalencia es alarmante: 1 de cada 14 chicos en edad escolar padece este trastorno.
Distintas formas de presentación y diagnóstico tardío
Maggio explicó que el TDL no se limita a un único perfil ni a la sola alteración del habla: «No todos los que tienen Trastorno del Desarrollo del Lenguaje hablan mal. Algunos hablan bien, pero comprenden menos o tienen problemas para hacer narraciones largas». Asimismo, enfatizó que esta afección repercute en otras áreas centrales del desarrollo, generando problemas de aprendizaje, conducta y atención.
Uno de los puntos clave abordados fue la estrecha relación entre el TDL y la lectoescritura. La doctora señaló que muchos niños diagnosticados con dislexia tienen como causa subyacente un trastorno del lenguaje que ha pasado desapercibido, especialmente en aquellos con buena expresión oral pero menor comprensión. En esos casos, la detección suele demorarse hasta los 8 o 9 años.
En cuanto al rendimiento escolar, los datos presentados por la especialista revelan la gravedad de la situación: solamente el 12% de los niños con TDL presenta un desempeño normal en la escuela (en materias como lengua y matemática), mientras que el 88% restante sufre algún tipo de compromiso académico.
El rol de la escuela y las barreras en el sistema de salud
Respecto al papel de las instituciones educativas, Maggio indicó que los docentes y gabinetes logran derivar a tiempo —habitualmente en el jardín de infantes (sala de 3)— a los niños con síntomas evidentes, como no hablar o expresarse con mucha dificultad. Sin embargo, el cuerpo docente carece de herramientas suficientes para detectar a tiempo a los alumnos cuya principal falla es la comprensión.
En el ámbito asistencial, remarcó la falta de políticas públicas específicas y la escasez de recursos en la salud pública para abordar tratamientos prolongados, los cuales requieren como mínimo absoluto 2 años de terapia. Ante la imposibilidad de sostener tiempos prolongados en hospitales públicos, la posibilidad de tratamiento queda fuertemente supeditada a contar con obra social o Certificado Único de Discapacidad (CUD).
El impacto de la tecnología: retratos de la modernidad
Al ser consultada sobre si las estadísticas reflejan un crecimiento de este cuadro, la doctora aclaró que la prevalencia del TDL se mantiene estable, pero alertó sobre un incremento vertiginoso en los retrasos en el lenguaje:
«Lo que sí crece mucho son los retrasos en el lenguaje […], ha crecido en los últimos 20 años muchísimo, cuatro o cinco veces respecto de lo que era en el pasado».
Maggio atribuyó esta tendencia al uso desmedido de la tecnología y a la falta de comunicación efectiva en el entorno familiar: «Es verdad que los celulares y la comunicación actual llevan a eso, el uso del celular por parte del nene, pero también por parte de los padres cuando están con el nene. El lenguaje es una habilidad que se aprende en contacto con los demás y se aprende hablando. Lo que nos está faltando hoy es ese modelo», concluyó.


































































