01/10/2026 |

Día Mundial de las Personas Mayores: ¿por qué se celebra el 1 de octubre?

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Cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas de Edad, establecido por las Naciones Unidas para reconocer los derechos, el bienestar y el aporte de las personas mayores. En 2026, la jornada pone el foco en el aumento de la longevidad y en la necesidad de adaptar los sistemas de salud, protección social y cuidados a vidas cada vez más largas.

Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas mayores, una fecha destinada a reconocer los derechos, la dignidad y la participación de las personas mayores en la sociedad.

La jornada fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1990, mediante la resolución 45/106. La primera conmemoración tuvo lugar el 1 de octubre de 1991.

La fecha busca poner en discusión los desafíos asociados al envejecimiento de la población, pero también alejar la mirada de una concepción de la vejez vinculada exclusivamente con la dependencia. Las personas mayores participan de sus familias y comunidades, trabajan, cuidan, estudian, realizan actividades sociales y culturales y aportan conocimientos y experiencias.

¿Por qué se celebra el Día Mundial de las Personas Mayores?

La decisión de Naciones Unidas de establecer esta fecha fue parte de un proceso internacional que comenzó a tomar mayor relevancia durante las últimas décadas del siglo XX.

Uno de los antecedentes fue el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, adoptado en 1982 durante la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. En 1991, la Asamblea General aprobó además los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad, relacionados con independencia, participación, cuidados, autorrealización y dignidad.

En 2002, la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento aprobó el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, que planteó la necesidad de responder a las oportunidades y desafíos derivados del envejecimiento demográfico durante el siglo XXI.

El tema del Día Mundial de las Personas Mayores 2026

La conmemoración de 2026 tiene como eje “La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas”.

El planteo parte de una transformación demográfica que atraviesa prácticamente a todos los países: las personas viven más tiempo y aumenta tanto la cantidad como la proporción de personas mayores dentro de la población.

Para Naciones Unidas, este escenario obliga a revisar sistemas relacionados con el empleo, las jubilaciones, la vivienda, la atención sanitaria, los cuidados y la educación durante toda la vida, entre otras áreas.

La idea no es solamente agregar años a la vida, sino generar las condiciones para que esos años puedan transcurrir con salud, autonomía, seguridad y dignidad.

Cada vez hay más personas mayores en el mundo

El envejecimiento poblacional es una de las grandes transformaciones demográficas del siglo XXI.

Según Naciones Unidas, la cantidad de personas de 60 años o más pasó de alrededor de 541 millones en 1995 a 1.200 millones en 2025. Las proyecciones indican que esa cifra podría alcanzar los 2.100 millones en 2050.

La Organización Mundial de la Salud también advierte sobre la velocidad de este proceso. Según sus estimaciones, para 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más y, para 2050, la población mundial de ese grupo etario llegará a unos 2.100 millones.

El fenómeno no se limita a los países desarrollados. De hecho, la OMS proyecta que en 2050 el 80% de las personas mayores vivirán en países de ingresos bajos y medianos.

Envejecer no significa lo mismo para todas las personas

Uno de los principales desafíos consiste en comprender que no existe una única manera de envejecer.

Las condiciones económicas, el acceso a la salud, la vivienda, las redes familiares y sociales, el entorno y las oportunidades acumuladas durante la vida influyen sobre las condiciones en las que una persona llega a la vejez.

Por eso, la Organización Mundial de la Salud plantea el concepto de envejecimiento saludable, entendido como el desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar durante la vejez.

Esto implica mirar más allá de la ausencia de enfermedades y considerar también la posibilidad de mantener vínculos, tomar decisiones, desplazarse, realizar actividades cotidianas y participar de la comunidad.

La importancia de cuidar la salud durante toda la vida

El envejecimiento saludable no comienza cuando una persona cumple determinada edad.

La OMS plantea que las políticas y acciones relacionadas con el envejecimiento deben contemplar todo el curso de la vida, desde la prevención de enfermedades y la promoción de hábitos saludables hasta el acceso a servicios de salud adecuados durante la vejez.

La actividad física, una alimentación equilibrada, los controles médicos, la vacunación, el cuidado de la salud mental y el mantenimiento de vínculos sociales son algunos de los aspectos que pueden contribuir a un envejecimiento saludable.

Pero también resulta fundamental contar con entornos que permitan a las personas mayores continuar desarrollando sus capacidades.

El desafío de combatir el edadismo

Otro de los ejes centrales relacionados con la vejez es el edadismo, es decir, los estereotipos, prejuicios y formas de discriminación basados en la edad.

La OMS señala que el edadismo puede afectar la manera en que las personas mayores son percibidas y tratadas y puede incluso influir en sus posibilidades de acceder a determinados servicios y oportunidades.

Combatir estas prácticas implica evitar generalizaciones sobre las personas mayores y reconocer su diversidad.

No todas las personas de una determinada edad tienen las mismas capacidades, necesidades, intereses o proyectos.

El derecho a decidir y mantener la autonomía

El envejecimiento también plantea la necesidad de garantizar que las personas puedan mantener el mayor grado posible de autonomía.

La posibilidad de decidir sobre la propia vida, participar de la comunidad y mantener vínculos sociales forma parte del bienestar durante la vejez.

Para lograrlo, los entornos físicos y sociales tienen un papel fundamental. El transporte, la accesibilidad de los edificios, los espacios públicos, las viviendas y los servicios de salud deben contemplar las diferentes capacidades de quienes los utilizan.

La OMS incluye entre sus prioridades la creación de comunidades que favorezcan las capacidades de las personas mayores y el acceso a servicios de salud integrados y centrados en las personas.

Los cuidados, un desafío creciente

El aumento de la longevidad también genera nuevas necesidades relacionadas con los cuidados.

Algunas personas mayores pueden necesitar asistencia para realizar actividades cotidianas o acceder a servicios de atención de largo plazo. Naciones Unidas advierte que la demanda de atención sanitaria y apoyo social está creciendo, especialmente ante enfermedades como la demencia, una de las principales causas de dependencia y discapacidad entre las personas mayores.

La organización de los cuidados también tiene un fuerte componente familiar y social. Según Naciones Unidas, las mujeres representan alrededor del 70% de las horas de cuidados informales a nivel mundial.

El desafío consiste en desarrollar sistemas que acompañen tanto a quienes necesitan cuidados como a las personas que los proporcionan.

Una sociedad para todas las edades

El envejecimiento de la población no es solamente un tema sanitario. También tiene consecuencias sobre el empleo, las jubilaciones, la vivienda, el transporte, la educación y las relaciones entre generaciones.

Naciones Unidas considera que el envejecimiento será una de las transformaciones sociales más importantes del siglo XXI y que sus efectos alcanzarán prácticamente todos los sectores de la sociedad.

En este contexto, la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030, impulsada por Naciones Unidas y liderada por la OMS, propone mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.

Entre sus principales líneas de acción se encuentran combatir el edadismo, crear comunidades amigables con las personas mayores, garantizar una atención sanitaria adecuada y facilitar el acceso a cuidados de largo plazo cuando sean necesarios.

Una etapa de la vida con nuevos proyectos

La vejez también puede ser una etapa de nuevas oportunidades.

Naciones Unidas señala que una vida más larga puede permitir continuar con actividades educativas, iniciar nuevos proyectos profesionales, desarrollar intereses postergados o participar de diferentes maneras en las comunidades.

La experiencia acumulada también constituye un aporte para las familias y las sociedades.

Abuelos y abuelas, trabajadores, docentes, profesionales, artistas, dirigentes comunitarios y personas que participan de organizaciones sociales son algunos ejemplos de los múltiples roles que pueden desempeñar las personas mayores.

Por eso, hablar de envejecimiento también significa hablar de participación, derechos y oportunidades.

Una fecha para pensar cómo queremos envejecer

El Día Mundial de las Personas Mayores, que se conmemora cada 1 de octubre, invita a reflexionar sobre una realidad que alcanzará cada vez a más personas.

El aumento de la esperanza de vida es uno de los grandes logros de las sociedades modernas, pero también plantea nuevos desafíos. El objetivo no consiste solamente en vivir más años, sino en garantizar que esos años puedan transcurrir con salud, autonomía, seguridad, participación y dignidad.

En 2026, el lema “La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas” pone precisamente el foco en esa transformación.

La pregunta ya no es solamente cómo atender a una población que envejece, sino cómo construir una sociedad preparada para que personas de todas las edades puedan vivir y participar plenamente.

NB

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