Si algo caracteriza a las últimas décadas es el enorme avance tecnológico conseguido, tanto en importancia como en cantidad de diferentes tecnologías. Este avance ha cambiado de forma radical la forma de vivir y de trabajar de millones de personas en todo el mundo. El sector agrícola no es ajeno a este cambio, aunque algunas tecnologías están sufriendo una adopción algo más lenta de lo normal debido a la falta de conectividad en algunos lugares.
Sin embargo, aquellos que ya han podido adoptar libremente las tecnologías disponibles ya pueden impulsar la productividad de su explotación agrícola, mejorar la sostenibilidad e incrementar su resistencia frente a los efectos del cambio climático. Una de las tecnologías más destacadas es la tecnología satelital, y es que con las imágenes de satélite en tiempo real la agricultura tradicional está dando paso a una agricultura basada en datos más inteligente.
Agricultura de precisión y toma de decisiones basada en datos
El constante incremento de la población mundial y la escasez de determinados recursos ha hecho que la agricultura tradicional no sea capaz de alcanzar los requisitos actuales. En su lugar, la agricultura digital, con la agricultura de precisión a la cabeza, busca hacer frente a los desafíos actuales sin que el rendimiento se vea afectado. Esta forma de cultivar se basa principalmente en la tecnología, donde los datos ofrecen una perspectiva real de lo que está pasando en el campo, dejando de lado las suposiciones y las corazonadas.
Aunque los sensores y los drones forman parte de esta nueva corriente a la hora de cultivar, la combinación del GPS con imágenes satelitales es la forma más común y efectiva de obtener datos del campo. Dichas imágenes, especialmente útiles las imágenes satelitales en tiempo real, pueden analizarse por medio de software especializado o plataformas digitales, ya que sirven de base para, por ejemplo, la aplicación de índices de vegetación. Al disponer de datos objetivos, los agricultores pueden revisar y ajustar diferentes tareas, como la siembra, el riego y la aplicación de insumos, con gran precisión.
Otro aspecto vital en la agricultura de precisión es la capacidad que otorga para monitorizar la salud de los cultivos y las condiciones del campo, incluso si el agricultor se encuentra en otro lugar del planeta. Gracias a esto, los agricultores pueden conocer el momento exacto en el que se produce una desviación respecto de los valores típicos, así como la zona exacta del campo en el que se ha producido. De este modo, no es necesario realizar inspecciones rutinarias en el campo, que son costosas e ineficientes, y las visitas al campo se realizan cuando es necesario investigar lo que está sucediendo.
IA y aprendizaje automático para mejorar y universalizar la monitorización
Aunque el análisis de imágenes satelitales, tanto en vivo como de archivo, no es especialmente complejo, sí que puede llevar bastante tiempo si la explotación cuenta con campos de muchas hectáreas. Es por eso que cada vez es más frecuente el uso de tecnologías como la inteligencia artificial o el aprendizaje automático. Su principal valor radica en la automatización de determinadas tareas, así como en su capacidad para realizar predicciones a futuro en base a los datos del pasado de los que disponen.
Por ejemplo, la IA puede pronosticar el rendimiento a final de temporada o predecir brotes de plagas en función de los datos meteorológicos, del suelo y de los cultivos. Estas herramientas facilitan la planificación estratégica y la mitigación de riesgos, y van más allá del uso estándar de determinadas funciones, como los índices de vegetación. El índice de vegetación más utilizado, el NDVI, es capaz de medir la salud de las plantas en base a su reflectancia, que viene determinada por el nivel de clorofila de la planta. Sin embargo, en determinadas circunstancias, los valores pueden resultar inexactos o incompletos.
El uso de IA y ML no solo ayuda a corregir esos problemas en las mediciones, también puede determinar valores adicionales, como una estimación de la biomasa o posibles deficiencias de nitrógeno. Puesto que estas tecnologías suelen incluirse por defecto en muchas plataformas, el usuario simplemente debe elegir una que las incluya y configurarlo para beneficiarse de su potencial.
Tecnología para regenerar los suelos
Para crear suelos resilientes al cambio climático y reducir la dependencia de los productos químicos, los agricultores están apoyándose en la tecnología para poner en marcha prácticas regenerativas. Una de las formas básicas de conocer el estado del suelo, especialmente a nivel de humedad, es aplicar el índice de humedad (HDMI) sobre una imagen satelital. No obstante, no deja de ser una forma básica de evaluación y corrección del suelo.
El mercado más importante dentro del sector agrícola es el de los créditos de carbono. Mediante prácticas respetuosas con el medioambiente y que apenas modifican la estructura del suelo, los agricultores pueden secuestrar el carbono del aire en el suelo y obtener una nueva fuente de ingresos. Este secuestro puede ser verificado con tecnología satelital, por lo que se trata de un mercado justo y objetivo en base a la capacidad de cada lugar por aportar su granito de arena a la hora de reducir los gases de efecto invernadero.
El futuro del sector agrícola está ligado a la adopción de tendencias tecnológicas que mejoren la eficiencia y reduzcan el impacto medioambiental. La tecnología satelital, los drones, la inteligencia artificial o la biotecnología son solo algunas de las soluciones que están siendo implementadas en la actualidad, de modo que los agricultores y las empresas puedan trabajar de forma más sostenible que nunca para poder cuidar nuestro planeta.
Autor:
Vasyl Cherlinka es Doctor en Biociencias especializado en Edafología (ciencia del suelo), con 30 años de experiencia en este campo. Licenciado en Agroquímica, Agronomía y Edafología, el Dr. Cherlinka lleva muchos años asesorando al sector privado en este tipo de cuestiones.

































































