Al cumplirse casi un siglo del nacimiento de la máxima referente de nuestra cultura infantil, el Distrito de Tornquist rinde homenaje a su memoria. Con la Casa del Niño local llevando su nombre como estandarte y su obra recorriendo permanentemente los escenarios de la Comarca, el espíritu de María Elena Walsh sigue más vigente que nunca entre nuestros vecinos.
El 1° de febrero de 1930 nacía en Ramos Mejía María Elena Walsh, la mujer que cambiaría para siempre la forma de narrar la infancia en Argentina. Hoy, a 96 años de aquel hito, su influencia no se limita a las páginas de los libros o a los discos de vinilo; en nuestro distrito, su nombre es sinónimo de contención, educación y alegría cotidiana.
El vínculo más fuerte que une a la artista con nuestra comunidad se materializa en la Casa del Niño «María Elena Walsh» de Tornquist. Este espacio, que inauguró su nueva y moderna sede en 2022 sobre la calle Rawson, funciona como un refugio de crecimiento para decenas de niños y niñas, honrando con su labor diaria el respeto por la niñez que Walsh defendió durante toda su vida.
Si bien no existen registros de actuaciones en vivo de la artista en el Teatro Rodolfo Funke, la Comarca Serrana se ha convertido en un escenario natural para su obra. En los últimos años, espectáculos de nivel nacional como «Las Sobrinas de María Elena» han recorrido con éxito el Centro Cultural de Sierra de la Ventana y la Biblioteca Popular de Saldungaray, demostrando que sus versos siguen siendo el puente perfecto para unir a distintas generaciones de bahienses y tornquistanenses.
Más allá de lo infantil, Walsh fue una intelectual valiente. Su canción «Como la cigarra» y sus ensayos periodísticos marcaron una postura firme frente a la censura en tiempos difíciles. Esa misma herencia de libertad es la que hoy celebran las bibliotecas de nuestra región, como la «Macedonio Fernández» de Villa Ventana, a través de talleres y ciclos de lectura que mantienen encendida la chispa del «Reino del Revés».
Recordar hoy a María Elena Walsh es, en definitiva, celebrar nuestra identidad. Para el Distrito de Tornquist, su nombre no es solo una efeméride, sino una presencia constante en cada rincón donde la palabra, la música y el cuidado de los más pequeños se encuentran.





























































