El referente ambientalista analizó el impacto de la pérdida del pastizal pampeano y advirtió que la falta de «ingeniería natural» pone en riesgo a 400.000 personas. Propone una franja de resguardo de 100 metros para evitar nuevas tragedias.
Tras el temporal que golpeó a la región, Fernando «Poto» Merlo compartió una profunda reflexión sobre la relación entre el manejo de la tierra y las inundaciones que afectaron a Bahía Blanca. Para Merlos, el problema no es solo climático, sino técnico: se ha destruido la «ingeniería natural» que protegía la zona.
La pérdida del freno natural
Merlos quien se desempeña desde hace 30 años como Guía en reservas naturales y en educación ambiental explicó que, originalmente, la zona contaba con pastizales que cumplían funciones vitales para los seres humanos. Según sus palabras, la vegetación nativa permitía «concentrar el agua cuando no hay y también frenarla si hay un caudal fuerte en el cauce».
Sin embargo, el panorama actual es desolador para la seguridad hídrica:
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«Si uno toma esos 72 kilómetros que tiene el recorrido no hay un solo segundo de pasto a la vera».
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Al observar fotos aéreas, se percibe un cambio drástico: «Se van a encontrar con una cuadrícula, con un tablero de ajedrez directamente».
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Como consecuencia, el agua no encuentra resistencia: «Esa falta de pastizales hizo que el cauce se transformara en un tobogán acuático y entre a la ciudad de la manera en que se dio».
El costo del «progreso» sin planificación
El especialista fue tajante al señalar que las obras hidráulicas tradicionales no han sido suficientes frente a la magnitud del daño ambiental: «Al romperla (la ingeniería natural), se necesita encontrar una técnica o tecnologías que la reemplacen: diques, canales… por lo visto no funcionan».
Merlos insistió en que no se trata de una postura idealista, sino de una necesidad de supervivencia urbana:
«Cuánto valor tiene mantener ambientes naturales originales para que ya no sea una idea romántica de conservación… sino para que no aparezca otra vez la tragedia».
Una solución posible
Hacia el final de su intervención, Merlo planteó una alternativa que involucra la administración de los campos que rodean los cauces: «Si pudiéramos tener 100 metros para cada lado del cauce de pastizales originales, no hubiese pasado y no va a volver a pasar».
Recordó que la vida de 400.000 bahienses depende hoy del manejo de unos pocos campos. «No nos olvidemos de lo que significa; por algo las reservas naturales están. Siempre aparecen como románticas, pero cuando aparece la tragedia tenemos que reflexionar».
































































