La concejal de la UCR analizó en FM Reflejos la negativa de La Libertad Avanza al incremento del 3% y explicó por qué el cuerpo legislativo no tiene facultades para fragmentar las ordenanzas salariales ni reasignar partidas. Si bien coincidió en la necesidad de gestos de austeridad política, subrayó que la situación de los trabajadores de categorías bajas es crítica y prima sobre el debate técnico.
La concejal de la UCR Susana Marcolini, analizó en el programa «Un Mate y un Café» el voto negativo del bloque libertario ante el aumento del 3% para la planta municipal. Si bien coincidió con algunos argumentos sobre la necesidad de restringir el gasto político, explicó por qué legalmente el cuerpo deliberativo no puede fragmentar las ordenanzas salariales ni reasignar partidas del Ejecutivo.
La última sesión del Concejo Deliberante de Tornquist dejó al descubierto visiones contrapuestas sobre el manejo de los recursos públicos. Tras el rechazo de los ediles de La Libertad Avanza (LLA) al incremento salarial del 3% para los trabajadores municipales, la concejal radical Susana Marcolini salió al cruce para aclarar los alcances de la función legislativa. «El radicalismo hizo lo que tradicionalmente hace: los aumentos de sueldos los votamos favorablemente porque entendemos que el Ejecutivo tiene el derecho a manejar el recurso presupuestario», señaló.
Marcolini fue crítica respecto a la postura de LLA, argumentando que, aunque su punto de vista político puede resultar lógico, carece de sustento práctico dentro del marco legal. «Creo que a LLA le falta el conocimiento técnico de este paso. Una cosa es la crítica política y otra lo que efectivamente se puede hacer. No podemos ni cambiar partidas, ni decir si el monto es mucho o poco; eso no es función del departamento deliberativo», explicó. En ese sentido, subrayó que los salarios llegan en un mismo cuerpo de ordenanza, lo que imposibilita técnicamente rechazar el aumento para los funcionarios sin afectar al resto de los trabajadores.
No obstante, la concejal coincidió en que el gobierno municipal podría haber implementado una estrategia de mayor restricción en gastos presupuestarios y de funcionarios para acompañar el contexto actual. Recordó que el bloque de Juntos ya había propuesto en su momento congelar la planta política, deslindándola del resto de los empleados. «Había posibilidades de hacer un gesto. Este bloque, sin que la comunidad lo reconozca, ya lo hizo, porque entendemos que no estamos en tiempos en que los funcionarios debamos recibir bonos», afirmó en referencia al pago de $200.000 otorgado a fin de año.
Finalmente, Marcolini puso el foco en la urgencia de sostener los ingresos de los trabajadores municipales en un escenario de crisis. «El sueldo de las categorías menores no llega a ser un sueldo de supervivencia, y eso invalida cualquier discusión que podamos tener», sentenció. Para la edil, la convalidación de los aumentos —que se dan por acuerdo con el sindicato según la coparticipación— es un acto de «credibilidad en el criterio de la Intendente», pero también una necesidad humana que debe primar sobre cualquier debate técnico-político.

































































