El 12 de enero de 1899, el buque escuela de la Armada Argentina zarpaba en su viaje inaugural. Una travesía de 20 meses que posicionó al país en el mapa global y marcó el inicio de una leyenda naval que hoy descansa en Puerto Madero.
Hoy se cumple un nuevo aniversario de un hito fundamental para la diplomacia y la formación naval argentina: el inicio del primer viaje de instrucción de la Fragata Presidente Sarmiento. Aquella mañana de 1899, el buque soltaba amarras para emprender una travesía que no solo probaría la pericia de sus cadetes, sino que llevaría el pabellón nacional a los rincones más remotos del planeta.
Bajo el mando del Capitán de Fragata Onofre Betbeder, la embarcación inició un periplo que se extendió por 20 meses. Durante ese tiempo, la Fragata Sarmiento recorrió más de 71 puertos, incluyendo paradas estratégicas en Sudáfrica, China, Japón, Estados Unidos y Europa.
Este viaje no fue solo una práctica profesional para los futuros oficiales; fue una misión de «embajada itinerante». En una época donde las comunicaciones eran limitadas, la presencia de la fragata en puertos internacionales servía para presentar a la Argentina como una nación moderna, pujante y organizada ante las potencias del mundo.
Construida en los astilleros Laird Brothers en Inglaterra, la Sarmiento representaba la vanguardia de su tiempo. Con un diseño que combinaba la elegancia de los grandes veleros con la potencia de las máquinas a vapor, el buque demostró una fiabilidad asombrosa al circunnavegar el globo en su primera salida oficial.
Cifras de una travesía histórica:
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Duración: 20 meses de navegación.
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Alcance: Recorrió los cinco continentes.
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Legado: Fue el primero de 37 viajes de instrucción realizados hasta su retiro en 1961.
Hoy, convertida en Museo y Monumento Histórico Nacional, la Fragata Sarmiento permanece amarrada en el Dique 3 de Puerto Madero. Sus maderas y bronces custodian las historias de miles de marinos que, siguiendo la estela de aquel 12 de enero, se formaron en sus cubiertas.
Recordar su primer viaje es homenajear la visión de una Argentina que miraba al mar como su gran frontera de conexión con el resto de la humanidad.






































































