Cada 12 de enero, la Argentina rinde homenaje a quienes dan vida a dos de los pilares más queridos de nuestra gastronomía: la pizza y la pastelería. La fecha conmemora la fundación del Sindicato de Trabajadores Pasteleros, Confiteros, Heladeros, Pizzeros y Alfajoreros (STPCPHyA) en 1946, consolidando décadas de tradición y oficio.
Un oficio que es identidad nacional
La pizza en Argentina no es solo comida; es un ritual social. Desde la clásica «muzza» de molde hasta las nuevas tendencias de masa madre, el pizzero es el artesano que mantiene viva una costumbre que une a familias y amigos.
Según estimaciones del sector, se consumen millones de pizzas al año en todo el territorio nacional, siendo la Argentina uno de los países con mayor cantidad de pizzerías por habitante en sus principales núcleos urbanos.
El impacto de la fecha
Este día no solo celebra el sabor, sino también el esfuerzo de miles de trabajadores que:
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Sostienen una industria clave para la economía y el turismo.
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Mantienen vivas las recetas tradicionales que definen la identidad de nuestros barrios.
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Se adaptan constantemente a las nuevas demandas nutricionales y tendencias culinarias.
Un brindis por los maestros de la masa
Desde las pizzerías históricas de la Avenida Corrientes hasta el local más pequeño de cada pueblo del interior, hoy los hornos se encienden con un orgullo especial. El Día del Pizzero es la oportunidad perfecta para que los clientes reconozcan la labor de quienes, con harina y pasión, son parte fundamental de la mesa argentina.
«Ser pizzero en Argentina es administrar un pedazo de nuestra cultura. No es solo cocinar, es conocer el punto exacto del horno y el gusto de cada vecino», comentan referentes del sector.





































































