Sierra de la Ventana, Martes 25 . 2019
Buenos Aires | Argentina

A 111 años de la fundación de Sierra de la Ventana., recordamos a Gil Quinto Malaspina y su obra.

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IMG_20190108_185323917_HDREl nombre de Gil Quinto Malaspina es irreconocible en Sierra de la Ventana, pero su obra ha servido a todas las generaciones que habitaron esta localidad durante sus 111 años. Donó las tierras donde se edificó la unidad Sanitaria, donó los materiales para la construcción de la primer escuela y de la actual comisaría, construyó la primer panadería, Carnicería, la peluquería y el Hotel Belvedere, todos sobre la Actual Avenida Roca.

Durante el año 2007 el Honorable Concejo Deliberante aprobó la ordenanza Nº 1880/07 lo cual cambiaba el nombre de la Av. Roca por el de Gil Quinto Malaspina. Nunca se puso en vigencia y mediante otra ordenanza aprobada por mayoría se derogó y Malaspina sigue sin un justo reconocimiento.

Muchas veces, durante los actos públicos en nuestra localidad, escuchamos nombres repetidos de personas que durante su paso por Sierra de la Ventana, realizaron trabajos por la comunidad o por caso; solamente su labor dentro de instituciones que se fueron afirmando y hoy se muestran sólidas sin recordar a esos anónimos del bien común.
Homenajear a un “Fundador”, muchas veces es insuficiente, considerando que intereses van detrás de los visionarios que con destacado esfuerzo económico y también familiar para lograr sus objetivos, pasaron más de una penuria durante sus vidas.
Más tarde, llegaron otros que aceptando el desafío, construyeron la historia del pueblo, y hoy son casi olvidados o desconocidos, hasta por los habitantes más antiguos del pueblo.
Pero también es un desafío, por parte de quienes formamos la opinión de nuestra gente, hacer que la historia tenga sus auténticos homenajeados, y por siempre recordarlos.
Basta tal vez con alguna calle que lleve su nombre, plazoleta o monumento; pero el machacar de la radio, puede lo que el bronce tal vez no logre; por eso aquí estamos, recordando a un hombre, que si bien hizo su “América” sobre estas tierras; también dejó su impronta de trabajador y visionario.
Pero además dentro de sus logros económicos puso algo para la comunidad, y hoy a décadas de esas importantes donaciones que permiten tener a instituciones necesarias para la vida, la salud y el desarrollo de la localidad, es indispensable conocer la verdad sobre su historia y lo que fué lo que puso que merece recordarlo por siempre.

img023Gil Quinto Malaspina
Nació el 11 de Abril de 1903 en la localidad de 9 de julio, Provincia de Buenos Aires.
Junto a su familia se radica en la década de 20 y se instalan en el antiguo Hotel Golf.
En 1932 se casa con Leila Domenichelli, permaneciendo juntos hasta el último día. Con ella tuvieron tres hijos: Nydia, Alicia y Alberto.
Comienza a desarrollar su actividad comercial en el Almacén “Las Sierras”; y en la década del 30 junto a su padre construyen el Hotel Belvedere y otras propiedades.
A fines de 1939 y comienzos del 40; independizado de su padre, construye el Almacén de Ramos Generales con representación como agente oficial de YPF, además de contar con una filial del Banco Nación y venta de materiales de construcción.
Para 1944 construye la primer panadería con horno a leña y colabora ya desde hacía años atrás en la construcción de la Escuela primaria donando todos los materiales para su construcción.
De igual manera, dona el terreno donde construirá mas tarde la Unidad Sanitaria local, impulsando además la coanstrucción de la primer peluquería y carnicería.
Todas estas actividades comerciales, Hotel Golf, Hotel Belvedere, Almacén de Ramos Generales, panadería, carnicería, peluquería y salita de primeros auxilios se desarrollaron sobre la actual Av. Roca, que algunas cambiadas un poco con el paso del tiempo, hoy dan testimonio auténtico a la obra de Malaspina en la Comarca de Sierra de la Ventana.
Por inconvenientes de salud, se trasladó posteriormente a Mar del Plata, donde continuó su labor hotelera.
Falleció el 31 de Julio de 1996, y sus cenizas fueron esparcidas en el Cerro Ceferino durante el año 2006 tal cual fue su voluntad. La de permanecer por siempre en Sierra de la Ventana.

Durante el año 2007 el Honorable Concejo Deliberante aprobó la ordenanza Nº 1880/07 lo cual cambiaba el nombre de la Av. Roca por el de Gil Quinto Malaspina.

IMG_20190108_185356117_HDRVer Ordenanza: Aquí

Sin embargo unos meses después, llegó el debate al recinto legislativo local y otra ordenanza aprobada en mayoría derogó la N°1880/07

Dentro de sus considerandos reza:
– Que son muchas las personas oriundas e hijos del pueblo, merecedores de tal distinción;
– Que la Ordenanza Nº 1880/07 está aprobada desde el 02/06/07 y fue enviada dándose a conocer a los comerciantes y habitantes de la misma a mediados de octubre;
– Que se deja constancia que de ninguna manera se oponen a que alguna calle rinda el justo homenaje a un pionero de la talla del Sr. Quinto Gil Malaspina;
Que al aproximarse el centenario de nuestra localidad y habiendo tantas calles nuevas, ellas eleven el nombre de distintas familias pioneras y personas, que habitaron y habitan sus descendientes aquí, honrarlos como lo merecen.

Ver Derogación: Aquí

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Varios medios se hicieron eco de esta disposición legislativa, sin embargo el 17 de enero del 2008 cuando Sierra de la Ventana cumplía sus 100 años durante los festejos se lo ignoró totalmente y la ejecución de la Ordenanza quedó en el olvido.
A continuación nota publicada por Patricio Eleisegui en “Ríos de Roca y Madera”, donde hace referencia a las notas del Diario La Nueva Provincia de ese año.

En una de mis acostumbradas travesías por la web, y mientras me ponía a tono con las últimas novedades periodísticas del pueblo, me topé con un artículo de La Nueva Provincia muy interesante sobre Sierra de la Ventana.

La nota, bastante escueta para variar, daba cuenta de la nueva señalización de la avenida Julio Argentino Roca, que acaba de ser rebautizada con el nombre de Gil Quinto Malaspina.

Más allá de la alegría por suprimir toda referencia a Roca, genocida comprobado, (todavía me parece increíble que existan calles con su nombre y se lo siga señalando como un héroe por haber masacrado a miles de indígenas) me parecieron dignos del aplauso los argumentos por los cuales la mencionada avenida pasó a tener otro nombre.

“La imposición del nombre de Gil Quinto Malaspina a la avenida responde -según la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante de Tornquist- ‘a la necesidad de otorgar un merecido reconocimiento a aquellas personas que supieron valorar y comprometerse con nuestra región’”, publica el matutino.

“El señor Gil Quinto Malaspina fue uno de los primeros colonos en la localidad de Sierra de la Ventana, y uno de los primeros empresarios más importantes del lugar, debido a que construyó el Hotel Belvedere, e instaló una despensa de ramos generales con el único servidor de nafta y la primera panadería con horno”, agrega.

Por otro lado, y según La Nueva Provincia, Gil Quinto Malaspina cedió a la comuna las tierras en las que “se construyó la sala de primeros auxilios, y en su momento efectuó una gran donación de materiales para la escuela primaria”.

Este reconocimiento a uno de los primeros pobladores de Sierra de la Ventana, a mi criterio, debería ser un ejemplo continuado. Principalmente, por lo significativo de los aportes que han hecho a la historia viva del pueblo. Aportes que, sin dudas, forman parte del camino personal de cada uno de los que somos hijos –por nacimiento o adopción– de la localidad.

Prueba de ello fue recordar que la primera vez que fui a Sierra de la Ventana, de vacaciones y antes de que mi familia decidiera radicarse allí, nuestra vivienda ocasional fue una cabaña llamada Malaspina…

Rememorar que luego, a los 10 años y en compañía de mi gran amigo de la infancia, Emiliano Fernández, tomábamos clases de inglés en el Belvedere (que para mí se escribe con “B” y no como publica el diario bahiense). El mismo lugar que luego dio lugar a uno y mil boliches bailables.

Y que mi hermana menor, María Sol, nació en esa sala de primeros auxilios que se levantó sobre las tierras cedidas por Malaspina. Sala en la que trabajó mi mamá, enfermera de pura cepa. A la vuelta de la escuela primaria en la que pasé la mejor infancia posible.

Estoy seguro que Gil Quinto Malaspina nunca imaginó lo que le deparaba el tiempo…
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